Elsa Pilato

El cocodrilo

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Entré a la antesala de la oficina de R. Él estaba sentado frente a un escritorio de madera oscura y atendía una llamada por un teléfono gris. Se había cortado bastante el pelo y también se había rebajado la barba.

Resulta que también yo estaba hablando por teléfono desde otro escritorio y hablaba con R. De pronto, nuestras miradas se cruzaron y entendimos que debíamos colgar. Casi al mismo tiempo sentí que un hombre inclinaba su cabeza ante mí. Su objetivo era que lo reconociera. Era el señor M. y vestía un traje negro con corbata también negra. Me disculpé por no haberlo reconocido. Eché una mirada alrededor de la sala y advertí que dos de sus hijos estaban sentados en un banco, también trajeados de negro.

El señor M. me dijo que saliéramos porque debíamos ver al cocodrilo de su hijo y recordar viejos tiempos del club italiano.

Salimos al patio del edificio en Villa de Cura. El cocodrilo era enorme y danzaba en el aire con sus fauces abiertas. Nadie parecía temerle.

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Written by Elsa Pilato

mayo 30, 2008 a 9:17 am

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