Elsa Pilato

Los perseguidos

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Pertenecíamos a una raza de perseguidos. En la ciudad, que se parecía mucho a Villa de Cura sólo que algo más grande, había toque de queda.

Estaba con mi papá en un apartamento bajo y oscuro. Tal vez habíamos apagado las luces. Dentro del lugar, parecía que nos encontrábamos en un apartamento de una ciudad europea, quizás italiana, quizás sancataldesa.

Nos asomamos a la ventana. Afuera también estaba oscuro. No por la noche, sino porque nubes negras aprisionaban la ciudad. Vimos gente corriendo, civiles; militares también corrían, persiguiendo a los inocentes.

De pronto, oímos ráfagas de ametralladora (o cualquier otra arma poderosa, que no sabría definir). Venían del cielo. Vimos cómo atravesaban y destruían una hilera de casas.

Por una razón desconocida me descubrí fuera del apartamento y corriendo entre calles estrechas, esquivando las ráfagas de la muerte que bajaban del cielo. Corría con todas mis fuerzas hasta que llegué al apartamento donde mi papá, asomado a la ventana, me esperaba. Le pregunté por qué nos perseguían y si éramos judíos. Me contestó: no sé y no.

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Written by Elsa Pilato

enero 3, 2008 a 10:15 pm

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