Elsa Pilato

La mancha

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Sólo alcanzaba a ver una gran mancha amarilla entre la multitud. Sabía que era él. Me era difícil caminar entre tanta gente. Además, el sol quemaba, casi no podía respirar y sentía el sudor corriendo por todo mi cuerpo y amontonándose en los pliegues (también llamados michelines o cauchos o cuadritos de tocineta) de mi humanidad. La masa de gente era multicolor y eso ya era un logro enorme. Cuando ya lo tenía a menos de un metro y pensaba que lograría mi objetivo, dos hombres me cortaron el paso. Me llevaron a un cuarto muy oscuro, era una celda, ahora que lo recuerdo, no hay ninguna duda, era una celda. Trajeron a dos hombres, dos militares. También los habían hecho prisioneros sólo porque pidieron volver a su tierra: Colombia. A los dos segundos los vinieron a buscar, yo parecía ser invisible. Los enviaron en avión, pero allá los esperaba otro calabozo. No pudieron ver a su familia ni nada. Todo eso me lo contaron cuando los vi después.

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Written by Elsa Pilato

junio 3, 2007 a 6:40 pm

Publicado en Sueños

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