Elsa Pilato

Prisionera

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El ascensor se detuvo violentamente en el piso 7. Sobresaltos normales de una máquina gastada, pensé. Las puertas se abrieron. Dos hombres vestidos con camisetas rojas me dijeron que saliera. Me llevaron a una habitación muy iluminada con grandes ventanales en todas las paredes. Desde allí se podía ver una ciudad serena y de techos bajos. Me senté en una silla alta. Un metro más abajo de mis pies, sombras se reflejaban en un piso muy brillante. A mis espaldas unas escaleras descendían quién sabe hasta dónde. Me hicieron preguntas sobre mis inclinaciones políticas, mientras mis brazos adoloridos se mantenían detrás del espaldar de la silla; las manos juntas, pero desamarradas. No sé qué les dije. ¿Delaté a alguien? Sentí un ruido a mi derecha. Una idea loca pasó fugaz por mi cabeza: Daniel Craig venía a rescatarme. Mi esperanza quedó pisoteada al descubrir un repugnante bigote blanco en un rostro asquerosamente retocado para ocultar la vejez. Maldito, susurré. Un sabor amargo llegó a mi boca. Me desvanecí. Una vez más, triunfaron ellos.

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Written by Elsa Pilato

mayo 27, 2007 a 12:06 am

Publicado en Sueños

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