Si se juega tan mal beisbol, no se puede ganar, y menos contra un buen equipo como Corea. Nos dieron duro, una paliza y dolió bastante. Lamentablemente, la vinotinto no jugó bien, Carlos Silva tuvo una noche de aquellas desastrosas y los coreanos jugaron casi perfecto. Nos habíamos ilusionado, pero así es el beisbol. Superamos la actuación pasada y eso está muy bien, y pienso que no sólo la superamos por alcanzar las semifinales, también porque se vio mucho más compromiso en el equipo. Mucho más mérito también tiene el hecho de no llevar a todas las estrellas del pitcheo. Siempre quedarán las dudas, ¿por qué no nos la jugamos con Félix Hernández en la loma? ¿Habría cambiado la historia? Sólo Dios sabe. Sólo nos queda especular, pero si me preguntan diré que quedé con la sensación de que ese juego no era para nosotros, ¡es que todo nos salió tan mal!, creo que ni con el gocho lanzando ganábamos a esos chinitos. Felicitaciones a Corea, bien merecido se tiene jugar la final. Eso sí, sólo auparé a los coreanos si no clasifica Japón.
Vinotinto, otra vez será.
Archivos de la categoría ‘Beisbol’
Será en otra ocasión
Marzo 22, 2009Me estoy engolosinando
Marzo 17, 2009Definitivamente, tengo alma de perro, no puedo dejar de ser fiel. Anoche hasta saqué mi gorra del Clásico 2006. La selección ya se reivindicó conmigo. Luis Sojo tuvo su revancha, y buena, para bien de nosotros. Los dos últimos juegos de Venezuela han sido casi perfectos, por no decir perfectos: excelente pitcheo, bateo oportuno y el ABC del juego ejecutado como debe ser.
Ya estamos en semifinales, ¡podemos ser campeones! ¡Me lo estoy creyendo! La pasión se empieza a apoderar de mí, pero no quiero sufrir, jejeje. ¡Vamos Venezuela!
Sin pasión
Marzo 16, 2009Desde que terminó la actuación de Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol 2006, me propuse no darme mala vida en el próximo mundial. Fue muy decepcionante aquella vez, y no sólo por lo que ocurrió en el terreno, sino fuera de él. Hay modos de perder. Recuerdo que hasta me jubilé del trabajo para ver “el triunfo” vinotinto y lo que me llevé fue tremendo porrazo. Asimismo, compré una gorra carísima a un buhonero de esos aprovechadores de las colas caraqueñas. Por eso, dije que este Clásico lo seguiría sin pasión; en beisbol, sólo vale la pena sufrir por los Leones del Caracas.
Hoy, si gana Venezuela, se meterá en las semifinales, entre los primero cuatro equipos del Clásico. Sería grandioso y estaré ligando que así suceda, pero seguiré en mi línea de cero pasión, es decir, no saldré en caravana ni brincaré en una pata. Si la victoria llega, si la clasificación se da, lo viviré con una alegría tranquila.
Es cierto, hasta aquí ya se han reivindicado del Clásico anterior. Esta vez los muchachos sí asumieron el compromiso. Bravo por eso, pero para mí hará falta mucho más, quizás que la vinotinto llegue a la final, como mínimo. Tal vez entonces se despierte mi pasión.
Por otro lado, la polémica política que ha rodeado a la selección, no voy a negar, ha despertado en mí sentimientos encontrados. Con la selección de fútbol jamás tuve dudas. Durante la Copa América la apoyé como siempre lo he hecho, sin importarme la propaganda revolucionaria; igual, durante el Suramericano Sub 20. Para mí no había dudas, no amar ni apoyar a la vinotinto de fútbol era como plantearme no amar a mis padres. Es decir, imposible.
Pero con la vinotinto del beisbol, quizás porque es nueva, un invento reciente del capitalismo más salvaje, sí han surgido en mí dudas sobre apoyarla o no. Pero, me sucede otra vez, es más fuerte que yo.
Ni siquiera me gusta que piten a Magglio. A mí también me da pena ajena, pero tampoco condeno al paredón a quien lo hace. Hay que recordar que fue el pelotero el primero en mezclar política con deporte. Ahora pide que los fanáticos no lo hagan, pero él lo hizo en primer lugar y ahora paga las consecuencias. Paga lo que somos, en lo que nos hemos convertido los venezolanos, en seres llenos de odio, gente enfrentada, agresiva, violenta. Eso somos, esa es la Venezuela que hemos sembrado en los últimos diez años. Es el coctel que resultó de cuarenta años de malos gobiernos y diez años de pésimo gobierno. Esto es lo que hay.
Seguro, Magglio pide respeto a su opinión, pide que no se le juzgue por haber elegido una opción política. Muy bien. Maravilloso. Tiene razón. Lo que quizás no sepa Magglio, a lo mejor porque no vive en Venezuela, es que en este país quien tiene una opinión distinta a la del líder del proceso, es descalificado, insutado e irrespetado. El líder de la revolución que Magglio apoya, seguramente, quién lo duda, con muy buenas intenciones, es el primero que no respeta la opción u opinión política de millones de compatriotas, sí, porque somos compatriotas también. ¿Entonces?
Lo que pasó en Toronto y está pasando en Miami, es reflejo de lo que somos como venezolanos, odio y más odio. La revolución del amor sólo ha dejado división, rencor y más resentimiento entre nosotros.
BUENO…
Ya está bueno. Son las 8:21 de la noche (hora venezolana), ya el juego Venezuela versus Puerto Rico está en desarrollo. Sinceramente, me da mucha tristeza lo que está sucediendo en torno a Magglio. En su primer turno se ponchó. Hoy fueron pocos los que lo pitaron, ya está bueno, ya es suficiente. Además, también están los otros jugadores, ellos se sienten ofendidos aunque no sea con ellos. Deseo que Magglio batee, que despierte su ofensiva. De pana, esta situación es muy triste, es muy triste a lo que hemos llegado los venezolanos. Por lo menos, comencemos a reconciliarnos en el deporte. ¡Coño, ya está bien! Es lo que siento ahora mismo, y así lo quería escribir. Ay qué pena, qué pena me da mi propio país, ¡qué vaina! ¡ya está bueno!
¡Ese es el mío!
Febrero 1, 2009Es cierto que lo que ocurrió al final fue decepcionante y resultó muy triste para los verdaderos caraquistas vivir una temporada tan maravillosa y que nos quedáramos sin título.
Pero hay muchas cosas positivas e inolvidables de esta campaña, a pesar de que ese banderín no estará en nuestra vitrinas: de eliminados pasamos a ser el mejor equipo de la ronda eliminatoria; los muchachos dieron una gran demostración, se cargaron el equipo al hombro de octubre a diciembre; contamos, esta vez sí, con algunos excelentes importados que hicieron la diferencia; ganamos la serie particular a las gallinas, y ni hablar de la temporada de record del Chucho Guzmán.
Es cierto, el round robin fue otra cosa, prácticamente otro equipo (por las limitaciones, las lesiones, los refuerzos que no dieron la talla, los jugadores que no fueron consistentes), pero aún así sacamos la casta de multicampeones y logramos ganarle a nuestro más acérrimo rival de los últimos años en un juego extra para ser los primeros en clasificar a la final, y después nos batimos en siete juegos.
En un séptimo juego cualquier cosa puede ocurrir, se juega toda una temporada en un solo partido. Esta vez fue para ellos, que lo disfruten, mientras tanto estoy convencida de que vendrán más finales para los Leones del Caracas y espero que la gerencia tenga el buen tino de saber conducir a nuestro glorioso equipo por buen camino.
Con orgullo caraquista, más vivo e intenso que nunca: Leoooooooooooo, leooooooooo, leooooooooooooo
