Gracias al espíritu reporteril (o a la habilidad para sorprender a las personas y no darles oportunidad de reaccionar) de mi amiga Vanessa Rolfini, logré retratarme (como dicen en el llano) con mi escritor favorito Mario Vargas Llosa, quien estuvo por Caracas para asistir a una función de su obra teatral Al pie del Támesis, montada en el Trasnocho Cultural por el Grupo Actoral 80.
Al pie de El Buscón, hacia donde se dirigía, nos lo encontramos. Ni cuenta me di que nos cruzaríamos con él. Vane sí y no perdió ni un segundo, más rápida que Usain Bolt, pues, y sobrada también: “¿Usted se tomaría una foto con mi amiga que es una gran admiradora suya y se ha leído todos sus libros?”, todo esto dicho al mismo tiempo que sacaba mágicamente la cámara de la cartera. “¿Todos mis libros, sí? Son como 30″. “Pues sí, todos”, contesta Vane. Yo completamente muda, por supuesto. Sólo después del click, le di las gracias y le estreché la mano. No la lavaré hasta que salga la próxima novela de Marito.

