Ayer tuve la suerte de ir con mis amigos Doris, Giuseppe, Jimena y Vanessa a la celebración de San Juan Bautista en Curiepe, estado Miranda. Cada 24 de junio la imagen del niño San Juan sale de la casa donde pasa todo el año, le hacen su misa y ahí mismo en plena liturgia comienzan a sonar los tambores -los más emblemáticos los llamados culo ‘e puya-. La salida del santo de la iglesia -al mediodía- es la parte más emocionante. Miles de personas agitan sus pañuelos rojos, mientras llueven arroz, caramelos y monedas de chocolate, y los tambores siguen repicando y repicando… lo harán hasta el amanecer. Por supuesto, no faltan las friítas para el sofocante calor ni el aguardiente para acompañar la jornada. Nosotros lo esperamos en la plaza; después de la salida del santo, me ubiqué cerca de los tambores y me contagié de la alegría de los lugareños que han preservado esta tradición por siglos. Era la única blanca del lugar, así que algunos me tomaban fotos.
El calor del sol y de los cuerpos, el sudor, el repique de los tambores, los pañuelos rojos agitándose, las voces cantándole a San Juan y los saltos y bailes, todo eso junto en el rato que siguió a la salida del santo, fue para mí el momento culminante de la jornada. Pasamos un día muy entretenido. Gracias a Doris por la invitación.
Muchos pagan promesas al santo vistiendo hermosos vestidos de color rojo y blanco
Tambores y quitiplás, abajo, que se ejecutan golpéandolos contra el suelo
Esperando la salida del santo
Pañuelos al viento al ritmo de los tambores
Suena la guarura
Los culo ‘e puya en acción
La reseña de Vane con más fotos aquí:













