Archivo de Enero 2008

La mujer duplicada

Enero 17, 2008

Mi amiga So envío un correo contando que la ONIDEX la duplicó.

Aquí la historia:

Hoy me llegó un email supuestamente proveniente de la Onidex indicando lo siguiente:
“Ante todo reciba un cordial saludo patriótico y revolucionario. A través de este comunicado le informamos que su trámite de pasaporte realizado en la oficina “Plaza Caracas”, el dí­a 9 de octubre del 2006, ha sido enviado para su respectiva entrega. Le invitamos a que asista a la oficina a retirar el documento en el horario establecido y le recordamos que el mismo tiene validez por 5 años. Esperamos seguir brindando el mejor de los servicios”.
Al respecto:
1) No recuerdo haber tramitado ningún pasaporte el 9 de octubre de 2006… en todo caso, si lo hice en esa fecha, pues ya me lo entregaron porque lo tengo aquí. Válido hasta 2011.
2) En caso de tener realmente 2 pasaportes… ¿cómo controlan su uso?
3) ¿Será que en lugar de 2 la verdad no tengo ninguno? Porque entre que el que está allá, pues, está allá… y el que esté aquí no tenga el número jejeje… Capaz que me borraron de las listas
4) Ellos no brindan el “mejor de los servicios”
Claro, mi primera impresión es que era una trampa, pero el emisor del mensaje es no-responder@saime.gob.ve. No sé qué carajo es “saime” pero el punto gob punto ve-e, sí es del gobierno…. aunque hay tanto hacker… Además me dan un saludo “patriótico y revolucionario”… como para pensar que sí.
Lo más sospechoso de todo es que el mensaje viene dirigido a mi nombre completo, mi identidad secreta, el que pocos conocen… O sea, que al parecer ahora tengo dos pasaportes, sin siquiera tramitarlo, mientras miles de venezolanos (además de chinos, colombianos,ecuatorianos, bolivianos), se pelean, se matan, sufren y padecen por una “citica” en la Onidex.
En fin, es la eficiencia de la administración pública venezolana que se destaca “otra vez”.

En 2008 pienso trabajar bastante…

Enero 6, 2008

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Los perseguidos

Enero 3, 2008

Pertenecíamos a una raza de perseguidos. En la ciudad, que se parecía mucho a Villa de Cura sólo que algo más grande, había toque de queda.

Estaba con mi papá en un apartamento bajo y oscuro. Tal vez habíamos apagado las luces. Dentro del lugar, parecía que nos encontrábamos en un apartamento de una ciudad europea, quizás italiana, quizás sancataldesa.

Nos asomamos a la ventana. Afuera también estaba oscuro. No por la noche, sino porque nubes negras aprisionaban la ciudad. Vimos gente corriendo, civiles; militares también corrían, persiguiendo a los inocentes.

De pronto, oímos ráfagas de ametralladora (o cualquier otra arma poderosa, que no sabría definir). Venían del cielo. Vimos cómo atravesaban y destruían una hilera de casas.

Por una razón desconocida me descubrí fuera del apartamento y corriendo entre calles estrechas, esquivando las ráfagas de la muerte que bajaban del cielo. Corría con todas mis fuerzas hasta que llegué al apartamento donde mi papá, asomado a la ventana, me esperaba. Le pregunté por qué nos perseguían y si éramos judíos. Me contestó: no sé y no.