Tenía en brazos a Santiago. Sus padres estaban conmigo y otros familiares del niño también.
El pequeño extendió los brazos y quiso zafarse de los míos al mismo tiempo que decía claramente “mi papá”.
Por supuesto, extendió los brazos en dirección a su padre.
Parecía ser la única persona sorprendida por la tan desarrollada expresión oral del niño.
Me levanté y Santiago continuó queriendo salirse de mis brazos, pero por un momento se quedó quieto, me miró y me dijo “quiero pan de la nevera”.
Casi me caigo del susto. Alguien puso la palma de la mano en mi espalda. Me parecía sorprendente que Santiago con apenas un año recién cumplido hablara con tanta claridad.
Su tía Darcy lo tomó y a continuación se introdujeron en la nevera.
Ella se sentó adentro, con la puerta abierta, claro, abrió un paquete de pan cuadrado y le dio una rebanada a Santiago.
Etiquetas: significado de los sueños, Sueños